La comunión en la comunicación

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No tenemos la responsabilidad de salvar a nadie ni de obligarles a crecer y darse cuenta de sus heridas porque al hacer eso podemos generarles dolor, enojo, molestia, lo cual es faltarles el respeto. El soltar antiguos patrones rígidos de pensamiento es algo que debe nacer de cada uno, mientras se da la comunión en la comunicación.  Y la comunicación puede darse con otra persona, con un grupo, incluso con uno mismo. Pero si esta comunión no se da, entonces no hay mucho que hacer.  La comunicación genera entendimiento y éste, cuando toca las fibras del alma, impulsa a que nazca la comunión y se genere sanación.

La comunión es una forma de comunicación, pero a nivel profundo, donde la humildad es un pilar importante, ya que éste sostiene los pensamientos rígidos que aún no hemos sanado y que despiertan al momento de producirse el entendimiento. Lo asombroso es que no las ataca, sino más bien, les abre el camino para que puedan decantar y soltarse. Sentir, reconocer el dolor y las limitaciones que pudieron causar heridas en el pasado y que las hemos traído con nosotros en estado de latencia sin estar conscientes de ello. Cuando nos permitimos mirar con humildad, bajamos las barreras, dejamos de luchar con aquello que por largos años hemos sentido fricción y reaccionado con recelo, agresividad, ira, rencor, miedo.

Sin comunión, la comunicación sólo permanece en el intelecto y no logra bajar a las esferas de la conciencia del alma, donde habita nuestra verdadera identidad y nos reconocemos en la intimidad sin máscaras.  

Y lo que hace el amor es justamente lo contrario a imponer una perspectiva de ideas preconcebidas. El amor permite que el otro ser se exprese a su tiempo y a su forma. Sin embargo, no todos están dispuestos a reconocerse sin máscaras, porque eso significa sacar a la luz de la conciencia nuestras debilidades y lo que menos queremos es descubrir nuestros puntos frágiles y con esto sentirnos indefensos. En definitiva, es el miedo a no ser valorados ni respetados desde la verdad que hemos expresado desde lo profundo de nuestras emociones. Por eso levantamos barreras cuando la comunicación empieza a alcanzar aristas más profundas. 

Y es en este punto donde nos encontramos, bordeando la comunión, que decidimos salir y quedarnos en el intelecto, porque creemos que tenemos más herramientas para protegernos. Herramientas como el rencor, el desprecio, el odio, las ironías y un sinfín de justificaciones que acrediten que no estamos mal, que somos superiores y que hemos estado llevando nuestra emociones a lo largo de la vida sin errores.

Cuando te comuniques con una persona, procura no emancipar su pensamiento ni su corazón. Simplemente comunícate desde tu corazón (desde tu comunión interior)  y verás que sólo este acto dejará semillas en su camino. El amor se propone, no se impone, lo cual permite que el otro decida a voluntad personal el ritmo de sus pasos, mientras tú decides los tuyos. Para que nuestra vida tenga armonía en cada paso que damos, se hace necesario tomar decisiones que sean consistentes con la verdad que se encuentra en lo profundo de quiénes somos.

Este texto tiene derechos de autor © Copyright: Todos los derechos reservados.

Imagen: Playa Bahía Inglesa, Chile.

 

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Comentarios

Absolutamente de acuerdo con lo que dices el amor para que realmente sea amor debe ser libre en tiempos, expresión y modo y ese acto fluir a veces también trae  la posibilidad de encontrar otros a quienes amar y que te amen. Un abrazo y gracias por tus siempre inspiradores escritos.

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