Mover la energía de la voluntad

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¿Qué sucede cuando algo se desvía de nuestro propósito y nos hace perder la fe de lo que hemos decidido? ¿Es realmente la voluntad el motor que hemos movilizado en nosotros? Tal vez lo que hemos estado haciendo es entregarnos a la espera del mañana, pero continuando siendo consecuencia del devenir que nos trae el nuevo día… Existe una diferencia sutil, pero poderosa al momento de describir la energía de la voluntad.

Cuando esperamos el nuevo día, con la ilusión que todo saldrá como esperamos o, por lo menos, con resultados positivos para uno, no estamos movilizando la energía de la voluntad. Ésta continúa siendo un potencial dentro de nosotros, como si estuviera dentro de una caja de cristal herméticamente cerradal la cual observamos desde fuera y con sólo verla creemos que la estamos utilizando. Aplicar la voluntad es tener el coraje de romper el cristal y dejar salir esa luz que focaliza, directa y consistente, como un rayo láser que direccionamos hacia un lugar, donde su energía no se dispersa, sale de nosotros y llega directo y preciso al lugar donde la dirigimos con su luz. No hay pérdida de su brillo mientras viaja a destino, porque nada la detiene ni obstaculiza. Es clara, precisa, directa, potente.

La voluntad se relaciona con el coraje de ir en búsqueda de nuestros objetivos sin permitir que el miedo bloquee su dirección. Y al calibrar su frecuencia en nosotros comprobamos que ante las caídas no nos volvemos a levantar con sacrificio ni lucha, sino más bien con mayor coraje y determinación. Es por eso que, para quienes deciden caminar con voluntad, los obstáculos no son derrotas, sino un aliciente que nos empuja para focalizar con mayor precisión que ayer nuestro laser de la voluntad.

Al utilizar correctamente la voluntad, rompemos el cristal que la cubre y nuestros proyectos y anhelos se convierten en la luz que direccionamos de forma clara y precisa, donde cada día representa una nueva aventura de proyectar nuestra luz con mayor firmeza y determinación.

Todo comienza con la intención. El machete que rompe el cristal que cubre la fuerza de la voluntad es la intención. Cuando tenemos intención pura de generar cambios en nuestra vida, lo que estamos haciendo es darle una orden creativa a la energía para que se encause en sincronía con nuestros objetivos. Es el primer paso para que las cosas sucedan. Sin la intención nada se mueve. Sin voluntad y con una intención a medias no logramos encausar la energía que requerimos, provocando que terminemos siendo consecuencia, en vez de causa en nuestro camino.  

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